He recibido una llamada. Mejor dicho, la llamada. Esa que llevaba tres mes esperando, justo tres meses, desde aquel amargo cinco de septiembre. Esa llamada que yo mismo intenté hacer una y otra vez durante semanas sin recibir respuesta. Al principio no le hice mucho caso porque no entendía muy bien lo que me estaba contando, algo de unas claves en un móvil o unos códigos que desconocían. Cuando me dijo su nombre estuve a punto de decirle "lo siento, se ha equivocado de número" pero, justo cuando tenía las palabras en el filo de la lengua, él dijo otras que provocaron que se me cayera el móvil al suelo y tuviera que sentarme en el borde de la cama porque me temblaban las piernas.
"soy el padre de Matt"
Me quedé mudo. No sabía qué decirle, ni qué quería decirme él a mí. Supongo que él estaba en la misma situación que yo, probablemente incluso más incómodo o angustiado, así que optó por ser escueto y citarme para dentro de un par de horas. Dice que tiene que hablar conmigo. He aceptado sin dudar ni un sólo segundo, pero ahora estoy muerto de miedo. ¿Qué quiere de mí? ¿Cómo sabe que existo? ¿Le habrá contado la policía que yo estaba con su hijo aquella noche? Si es así, ¿por qué han tardado tanto en llamar? La verdad es que ahora no recuerdo qué número le di a los policías aquel día, ¿fue mi móvil o el teléfono de la casa de la playa? Es probable que haya estado tres meses esperando una llamada que ha pasado todo ese tiempo sonando en el lugar equivocado.
No sé si estoy preparado para esto. ¿Y si quiere que le cuente lo que pasó? Otra vez volver a pasar por lo mismo, no es justo. Bueno, no es justo para mí, para él es muy justo que alguien le cuente en primera persona lo que ocurrió. Joder, seguro que acaba culpándome de lo ocurrido, como si yo no fuera suficiente dedo señalador conmigo mismo. No estoy preparado para volver a empezar de nuevo con esta historia.
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