domingo, 9 de diciembre de 2012

Yo creo en el amor

Cuenta la leyenda que el ser humano debería ser capaz de tener una vida feliz y plena por sí mismo, si necesidad de buscar el amor verdadero, su media naranja o un alma gemela. Cuenta la leyenda que tenemos la capacidad para ser totalmente independientes desde el momento en el que dejamos de ser niños para convertirnos en adultos. Cuenta la leyenda que nacemos solos y morimos solos, y todo lo demás es una efímera mentira. Cuenta la leyenda que no existe el destino, ni esa persona única en el mundo que existe por y para encontrarse con nosotros en algún momento del camino. Cuenta la leyenda que deberíamos ser conscientes de que el amor son sólo necesidades físicas unidas a cierta dependencia psicológica. Cuenta la leyenda que a Ryan la leyenda le entra por un oído y le sale por el otro.



Así es, y no me da vergüenza admitirlo: Yo creo en el amor. Creo en la necesidad de compartir mi vida con alguien. Creo en que el amor va más allá de lo racional, lo psicológico y lo sexual. Creo en el amor eterno y la atracción que nunca muere. Y creo que, si el amor es dependencia, no me importaría depender de alguien el resto de mi vida si eso significa no volver a estar solo nunca más.

Pero siempre me ha gustado tener los pies en el suelo. Es por eso que no creo en el destino, ni creo en las almas gemelas. No creo que de los millones y millones de habitantes que tiene el planeta ahora mismo, sólo haya una persona que ha nacido para ser mi compañera en la vida. Sería de locos creerlo y lo siento por aquel que lo haga. Creo en la afinidad de caracteres, en encajar a la perfección con alguien. Y eso incluye también mis imperfecciones, que encajarían como un molde con las de la otra persona. Creo en complementarse uno al otro, en ser el blanco y el negro, el yin y el yan, la noche y el día, el agua y el fuego, Rose y Jack... Lo bueno de uno se complementa con lo malo del otro y lo bueno del otro se fusiona con lo malo del uno. Y esa clase de conexión, a pesar de ser muy difícil de encontrar, es posible tenerla con más de una persona. Y más de dos.

Yo encontré a alguien que me complementaba a la perfección, alguien con el que podría haber pasado el resto de mi vida. Y es curioso como yo, sin darme cuenta, fui ese "alguien" con el que él pasó el resto de la suya. Pero no me cierro a volverme a enamorar en un futuro. No me cierro a volver a encontrar a una persona que me complete en todos los sentidos posibles hasta que formemos un solo ser. Y no me cierro a depender de esa persona si es el precio que hay que pagar para sentir el amor y tener un compañero de viaje hasta el fin de mis días.

Yo creo en el amor.


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