Que quede claro que no recibo ningún tipo de sueldo ni comisión por parte de Starbucks, pero es la foto perfecta que resume todo lo que ocurrió ayer. Y, aunque no lo parezca, tiene mucha miga y significados que se escaparían si no fuera porque ahora mismo os los explicaré.
Pero, antes de eso, un inciso. ¡Ya es Navidad! Bueno, pre-Navidad más bien. Y yo me he dado cuenta hace menos de veinticuatro horas. Este año he estado tan inmerso en mis problemas y peculiares situaciones que no he reparado en cómo decoraban la ciudad y locales de ocio, en que ya hace días que nieva, en los villancicos que suenan en todas las tiendas y cafeterías y en que no he comprado absolutamente ningún regalo y estoy seguro de que acabaré haciéndolo todo el día 24 por la tarde. Ayer, mientras Sussan y Verónica actuaban como buenas féminas yendo juntas al baño del Starbucks, miré a mi alrededor y me di cuenta de que la Navidad había llegado de un segundo a otro. Ni siquiera me había fijado en que el vaso que tenía delante lleno de café no era blanco sino rojo. Una pena no haber pensando en la entrada de hoy en el blog y haberle hecho una foto, porque los vasos de este año son más bonitos que los de la imagen. ¡Que no! ¡Que no me pagan!
A lo que iba. Josh sigue insistiendo en que me deje llevar y tengamos algo serio. Y yo sigo insistiendo en que paso de su rollo; que, realmente, no sé ya cuál es porque ha pasado por mil y una etapas diferentes este año. Ni yo estoy preparado para tener algo serio (bueno, mentira, pero me sigue valiendo esa excusa con él... de momento), ni podría tener ningún tipo de relación estable con alguien que ha estado engañando a su novia día tras día durante más de un año, por mucho que ya le haya dicho la verdad. ¿Quién me garantiza que no va a hacérmelo a mí también? Heterocreistes no, gracias, debes dejarlos crecer. Lo peor es que soy gilipollas y me da pena, porque en el fondo, muy en el fondo, me creo lo que me dice y me jode no poder corresponderle como él quiere; y, peor aún, que tarde o temprano va a enterarse de que no le correspondo porque sí lo hago con otra persona por la que él también llegó a sentir algo. La que se avecina.
Lo de Sussan, como ya intuyo que sabréis por algún motivo *guiño guiño*, al final quedó en un susto. El garbancito sigue en su sitio vivito y coleando (o chocheando si es niña :P) y ella anda a la espera de que Nathan y Alex vayan a hacerse las pruebas para saber quién es el padre. Eso le pasa por puta. Negaré haber dicho esto (aunque mi madre estaría de acuerdo). ¡Ah, sí! Me olvidaba, lo de la foto... Pues Sussan es el vaso que, como podéis ver, va cargando con algo en su barriga. Profundo, ¿eh? También se podría añadir que Sussan siempre va caliente.
A lo que iba. Josh sigue insistiendo en que me deje llevar y tengamos algo serio. Y yo sigo insistiendo en que paso de su rollo; que, realmente, no sé ya cuál es porque ha pasado por mil y una etapas diferentes este año. Ni yo estoy preparado para tener algo serio (bueno, mentira, pero me sigue valiendo esa excusa con él... de momento), ni podría tener ningún tipo de relación estable con alguien que ha estado engañando a su novia día tras día durante más de un año, por mucho que ya le haya dicho la verdad. ¿Quién me garantiza que no va a hacérmelo a mí también? Heterocreistes no, gracias, debes dejarlos crecer. Lo peor es que soy gilipollas y me da pena, porque en el fondo, muy en el fondo, me creo lo que me dice y me jode no poder corresponderle como él quiere; y, peor aún, que tarde o temprano va a enterarse de que no le correspondo porque sí lo hago con otra persona por la que él también llegó a sentir algo. La que se avecina.
Lo de Sussan, como ya intuyo que sabréis por algún motivo *guiño guiño*, al final quedó en un susto. El garbancito sigue en su sitio vivito y coleando (o chocheando si es niña :P) y ella anda a la espera de que Nathan y Alex vayan a hacerse las pruebas para saber quién es el padre. Eso le pasa por puta. Negaré haber dicho esto (aunque mi madre estaría de acuerdo). ¡Ah, sí! Me olvidaba, lo de la foto... Pues Sussan es el vaso que, como podéis ver, va cargando con algo en su barriga. Profundo, ¿eh? También se podría añadir que Sussan siempre va caliente.
Por mi parte, decir que no sé cómo ha ocurrido pero siento que soy una persona nueva. Es como si alguien me hubiera cambiado el cerebro por otro igual pero sin taras. Ha sido besar a Mike y el mundo ha cambiado de color. Ha sido mágico. Ha sido especial. Ha sido extraño. Ha sido increíble. Han sido los fuegos artificiales más surrealistas de la historia (el fondo de la foto parecen fuegos artificiales estallando). Y lo mejor de todo es que no me pienso echar atrás. Estoy cansado de huir de lo inevitable, de nadar a contracorriente, de negarme a mí mismo lo que sé que llevo sintiendo desde aquella mañana en el Aula Magna de Eastmond cuando un desconocido se sentó a mi lado y me dijo "¡Qué modernos!". Mike no es mi amigo, nunca lo ha sido. Es algo más y creo que en el fondo él siempre lo ha sabido y ha estado esperando pacientemente a que yo saliera de mi agujero, dejara atrás mis pesadillas y me diera cuenta de lo que tenía delante.
En fin, que parece que este año la Navidad se ha adelantado dos semanas y tanto a Sussan como a mí nos han dado nuestros regalos por adelantado. Claro que yo abrí el mío anoche y ella no podrá abrir el suyo hasta junio.
¡Feliz pre-Navidad!

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