¡Ha venido Sussan! Estoy que no me lo creo. En teoría, no iba a venir porque estaba liadísima con los exámenes, pero decidió darse un respiro y ha venido a verme por sorpresa. Bueno, a vernos, porque Nathan sigue aquí aunque no lo parezca.
Llegó ayer por la tarde y enseguida sentí que volvía a ser un poco más yo. Por unas horas conseguí no pensar tanto en Matt y disfrutar con mi mejor amiga de los últimos rayos de sol de la tarde. Sin mencionar que, como lleva todo el verano encerrada estudiando, está blanca como la nieve y a mi lado –que llevo todo el verano cogiendo sol– parece casi albina, una albina pelirroja. Cosa rara.
Esta noche tenemos una pequeña fiesta en casa para rememorar los viejos tiempos así que nos vamos al centro comercial a por privisiones.
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