jueves, 1 de noviembre de 2012

...he pasado auténtico miedo

Serían las dos de la mañana cuando abrí la puerta y vi a Mike a punto de darle un beso a un chico, lo que provocó en mi un intenso dolor, celos y ganas de meterme en la cama y no volver a salir de ella hasta que se hiciera de día. Pero vamos por orden.

Como todos sabéis, anoche fue Halloween –aunque lleven haciendo fiestas desde la semana pasada– y un compañero de clase de la universidad –Robert– hizo una fiesta en su casa aprovechando que sus padres se habían ido a pasar el fin de semana a no sé dónde. La cuestión es que invitó a sus amigos y a muchos de sus compañeros de clase, entre ellos Mike y yo.
La fiesta comenzaba en torno a las nueve de la noche y antes de las doce ya estábamos un poco perjudicados. De nuevo, adelanto acontecimientos.



Quedé con Mike en una estación de metro cercana donde coincidian nuestras respectivas líneas e hicimos el resto del camino a pie. Y ahí estábamos, el Jocker y Puzzle caminando bajo la noche estrellada camino hacia una casa desconocida donde se celebraba una fiesta con gente casi desconocida, mientras cada tres o cuatro pasos aparecía algún grupo de niños con bolsas repletas de caramelos, chucherías y demás porquerías varias. La verdad es que yo estaba un poco nervioso, era mi primera fiesta sin mis amigos de siempre –hace sólo un mes que conozco a Mike y aunque podíamos llevar a alguien más, Josh quedó con Verónica y Sussan sigue extrañamente rara–. Encima el tema de Halloween no es que me tranquilizara demasiado y tanto hablar de fantasmas, sangre, muertos y demás no hacía más que recordarme a Matt y a mis constantes pesadillas. Incluso estuve a punto de no salir, pero me pudo más el cargo de conciencia por dejar tirado a Mike cuando ya estaba disfrazado y pintado como el personaje de Saw I, II, III, IV, V, VI, VII y hasta que la muerte os separe, amén.

La fiesta estuvo genial. Robert se lo curró muchísimo con la decoración; parecía una casa de los horrores y la verdad es que acojonaba en serio. El dinero que pidió como "entrada" lo amortizamos bastante. Y, como decía, dos horas después de haber llegado ya estabamos algo borrachos y desvariando. Resultó que los amigos no universitarios de Robert eran gays, todos. Lo que también nos condujo a suponer y posteriormente comprobar que Robert también lo es. Eso, o confudió a uno de sus amigos disfrazado de enfermera zombie con una chica de verdad. Lo dudo. En fín, que la mitad de los chicos que habíamos allí jugábamos en el mismo equipo y, sin que suene presuntuoso, me pasé la noche rechazando todo tipo de propuestas erótico-festivas. No está el horno para bollos, que también había algunas, por cierto.

Dos horas más tarde, yo llevaba ya al menos media hora sin ver a Mike. Había entablado algo así como cierta amistad con una Barbie hawaiana, dos Lady Gagas, un médico ensangrentado, tres o cuatro zombies de sexos varios e incluso con mi archienemigo Batman, pero no tenía ni idea de dónde se había metido Puzzle. Así que fui en su búsqueda. Tras recorrer el piso de abajo, subí la escalera y busqué en el piso superior hasta que empecé a sentir náuseas, me daba vueltas el estómago y notaba como algo subía por mi garganta. Desesperadamente abrí una puerta tras otra buscando el baño pero sólo me topaba con dormitorios hasta que finalmente encontré todo lo que estaba buscando: el baño, Mike y que se me cortaran las ganas de vomitar.

Me quedé de piedra al ver como Mike estaba cogido de la cintura de un chico sin disfraz a tan solo un centímetro de su cara. Según oyeron el ruido de la puerta al abrirse, miraron hacia mí y, aunque pareció un momento eterno, en menos de un segundo volví a cerrar la puerta y me alejé. Volví atrás hacia una de la puertas que había abierto anteriormente y me encerré en una habitación a oscuras. Me senté en la cama y me eché a llorar. No entendía muy bien lo que me estaba pasando, sólo sentía dolor y ganas de llorar. Y fue entonces cuando el dolor se convirtió en miedo, auténtico miedo por no saber qué me estaba pasando y a qué se debían mis lágrimas. ¿Me gusta Mike? ¿O fue el recuerdo de Matt al verlos juntos? ¿Qué es lo que me dolía? ¿Que Mike hubiera ligado con otro o que yo no tuviera al chico que quería tener junto a mí? Volví a sentirme mareado y las náuseas retomaron su fuerza anterior.

Cuando nos fuimos de la fiesta no me preguntó nada y tampoco me habló de su nuevo amigo. Yo me sentía muy tenso pero a él lo notaba tan relajado como de costumbre. Me contó que estaba tan borracho que ni se acordaba de haberme visto y que él también me había estado buscando. Preferí guardar silencio y no decirle que le había visto en el baño con otro chico.

En fín, lo único que saco en positivo de todo esto es que al menos no hay testigos y nadie podrá señalarme cuando Robert pregunte mañana quién fue el que vomitó en la cama de una de las habitaciones. Ups!

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