viernes, 5 de julio de 2013

Agridulce despedida.

Alex no ha podido demorar más su respuesta y hoy mismo ha aceptado el trabajo en Nueva York. Evidentemente, eso significa que en unas semanas Sussan y él se marcharán de Norwalk indefinidamente y no tendré cerca a mi casi-hermana. Aún no me lo creo y no sé cómo sentirme. Por un lado me alegro de que la muy zorra vaya a vivir en la gran manzana y su vida esté prosperando de buena manera, después del drama que le tocó 'sufrir' el año pasado. Pero hay una parte egoísta de mi que no quiere dejarla marchar, que quiere que ocurra algo y tenga que quedarse en esta ciudad. Quiero seguir siendo parte de su vida, ser su cómplice, amigo y hermano consejero, ver crecer a David... Me dan ganas de llorar y hacía muchos meses que no me pasaba.

Mi madre está igual que yo o peor. No sólo ve a Sussan como una hija, sino que en estos días ha estado ayudándola con el recién nacido casi tanto como su madre de verdad y, aunque no lo dice, yo sé que se siente como si fuera abuela. Sobre todo porque estoy convencido de que piensa que, como soy gay, nunca será abuela biológica. Ay, está mujer...

Me desahogo por aquí porque Mike está como ausente. Da señales de vida un par de veces al día como diciendo "hola, no me he ahogado!", pero de resto la comunicación con él esta semana está siendo bastante limitada. No es que nos vaya mal, ni nada de eso. Al menos que yo sepa. Pero anda ocupado con algo o alguien que no quiere decirme, eso seguro. Espero que todo vuelva a la normalidad antes de que yo empiece a pensar cosas raras y me obsesione con el tema.

Lo único bueno que saco de todo esto, es que Mike y yo podremos volver pronto a Nueva York sin tener que prostituirnos antes durante dos meses para poder pagarlo de nuevo.

Por cierto, feliz verano! Espero que disfrutéis del sol, de las vacaciones y de la playa. Por la parte que me toca, yo no pienso verla ni de lejos.

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