lunes, 30 de septiembre de 2013

It's up to you... New York.

He aquí dos casi-veinteañeros, nerviosos hasta las cejas, que entre maletas, bolsos, portátiles y trastos, se van a Nueva York en menos de media hora para empezar una nueva vida. ¿Qué nos deparará esta nueva aventura? Qué ganas de llegar, de ver el piso que Sussan nos ha encontrado, de instalarnos, de... de... de todo! Tengo hambre de vida y nada me la va a saciar durante unos cuantos meses.

Mike también está como loco. Parece mentira que al final lo hayamos conseguido, después de tantas semanas a contrarreloj para conseguirlo. Por fin estamos a punto de embarcar en un avión que nos cambiará la vida, rumbo a un destino impredecible. Hay que aprovechar las oportunidades que te ofrece la vida para evolucionar y conseguir tus sueños, es el momento de hacerlos realidad; no hay que pensar, sólo actuar, es ahora o nunca.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Hoy ha ocurrido algo...



Hoy ha ocurrido algo. Algo distinto, algo nuevo. Bueno, no tan nuevo. Algo que ha conseguido que, una vez más, vuelva a abrir los ojos y darme cuenta de que estoy vivo. Una de esas situaciones en las que te replanteas toda tu existencia y te prometes a ti mismo que vas a espabilar. Ese 'algo' en cuestión fue algo tan simple como un atropello en la calle. He visto a tan sólo dos metros de mí como un deportivo negro se llevaba por delante a un niño de unos diez u once años que se había distraído. Por suerte, también he visto como el conductor ha frenado a tiempo de conseguir que, pese a golpear al niño hasta hacerle caer a una distancia considerable, éste saliera ileso. O por lo menos vivo.

jueves, 19 de septiembre de 2013

lunes, 16 de septiembre de 2013

Dependencia

Creo que ya hablé sobre esto hace tiempo pero necesito volver a hacerlo. Quizás repita lo mismo, tal vez diga algo distinto. No lo sé. ¿Qué más da? El caso es que anoche volví a pensar en las relaciones sentimentales. En su significado y en lo que las rodea.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Matt.

Hoy es uno de esos días en los que me siento culpable.

Culpable por tener una vida genial que, quizás, no me merezco. Culpable por poder amar y ser amado. Culpable por tener sentimientos, poder divertirme, poder reír, poder llorar... Culpable por estar estudiando algo que me apasiona. Culpable porque este mes me mudo a Nueva York y viviré muchas experiencias nuevas. Culpable por ser yo. Culpable por estar vivo.

Hoy es uno de esos días en los que volvería a cambiarme por él. Volvería hasta esa endemoniada playa de St. Dean y dejaría que los dientes de la muerte me masticaran sin piedad mientras él sigue a salvo en la arena. Volvería a pedirle al universo que ubicara toda su maldad sobre mí y no sobre él. Volvería a elegir morir para que Matt estuviera vivo.

Hoy hace un año que me dejó y justo hoy he empezado a leer su diario. Y es curioso, porque justo la parte que más me ayudaría y me interesaría leer, corresponde a esas páginas que él arrancó cuando nos separamos por culpa de Nathan. Claro que una cosa es empezar y otra continuar. No he podido leer más de cuatro palabras seguidas sin sentir la necesidad de cerrarlo de golpe y pensar que no es el momento.

Aún así, creo que necesito leerlo para poder seguir adelante al cien por cien. Necesito dejar de pensar "hoy deberías empezar a leerlo, Ryan" día tras día cada vez que me despierto por la mañana. Tal vez su contenido me duela o tal vez no, pero sólo así conseguiré liberarme de lo que me atormenta.

Hoy hace un año que te fuiste. Y hoy hace un año que empecé a no olvidarte.