domingo, 30 de diciembre de 2012

...New York!

¡Estamos en Nueva York! Estoy que me lo hago encima de la emoción.

Parece mentira pero Mike se las ha arreglado para que no me enterara del destino en ningún momento. ¡Incluso hubo momentos en los que se ponía a gritar cada vez que sonaba la megafonía del avión! Cuando hemos desembarcado, he tenido la intuición de que estábamos en Chicago, o en Los Angeles. No sé por qué. Pero no se me pasó por la cabeza que podía ser Nueva York hasta que le he visto las siglas NYPD en el hombro a un policía. He tenido que contenerme mucho para no ponerme a reír y llorar como un loco.

Hemos llegado al hotel hace un rato y tenemos vistas a Times Square. Increíble. ¡Este va a ser el mejor fin de año de mi vida!


No sé a dónde me llevan...!

Tal cual. Hace tres horas Mike se ha presentado en casa, me ha dicho "Coge cuatro cosas que nos vamos de viaje" y yo me he reído en su cara mientras cogía las llaves para ir a comprarnos ropa para mañana. Cual ha sido mi cara de sorpresa cuando he mirado al suelo y he visto su maleta. Media hora después estábamos en el metro hacia el aeropuerto y otra media hora después se las ha ingeniado para que Sussan me llamara por teléfono nada más llegar al aeropuerto, fingiendo un súper drama con Alex, para así poder facturar sin que pudiera saber el destino. Y ahora estamos aquí, sentados en mitad del aeropuerto, porque tampoco me quiere decir cual es la puerta de embarque para que no vea el lugar al que vamos escrito en la pantalla.


lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad

Hago un hueco entre preparativos para desearos que tengáis una noche fantástica, una Navidad fabulosa y un 2013 que haga que todos los años anteriores parezcan una minucia. Espero que se cumplan los deseos más importantes que tengáis, que consigáis llegar a todas esas metas que tenéis en mente y que los propósitos realizados para el nuevo año se cumplan uno a uno durante cada día.

Yo, por mi parte, nunca olvidaré este 2012, ni esta Navidad. Para bien o para mal ha sido un año agridulce, impactante, raro e inesperado y en estos días tan supuestamente especiales me acuerdo más aún de Matt y de cómo deben estar sus padres ahora mismo. Espero que allá donde esté sea feliz y esté cuidando de todos nosotros. Siempre lo llevaré en mi corazón, da igual la época del año o de los Mikes que puedan aparecer en mi vida. Hay amores y personas que nunca se olvidan.

Ryan
xxx

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Feliz Navidad a todos y gracias por estar ahí leyendo mis historias. Para mí el 2012 también ha sido un año agridulce y no habría sido tan especial sin vosotros. Gracias a todos y cada uno de los 3 mil y pico lectores que han descargado "Aquí y Ahora". Espero que os haya gustado leerlo tanto como a mí escribirlo. Sed felices y que el 2013 os traiga todo aquello que deseáis y más.

Javier Martínez

martes, 11 de diciembre de 2012

Noche de Navidad prematura.


Que quede claro que no recibo ningún tipo de sueldo ni comisión por parte de Starbucks, pero es la foto perfecta que resume todo lo que ocurrió ayer. Y, aunque no lo parezca, tiene mucha miga y significados que se escaparían si no fuera porque ahora mismo os los explicaré.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Algo se va sin haber llegado

Supongo que tomar una decisión así no es fácil para nadie, salvo que al nacer te extirparan los escrúpulos. Doy por hecho que es algo meditado durante infinitas horas tumbada en la cama mirando el techo de su habitación. Y estoy convencido de que ese tema no ha dejado de dar vueltas en su mente durante el último mes. Pero aún así siento miedo de que Sussan no esté tomando la decisión correcta o que, aún siendo correcta, pueda arrepentirse cuando ya no exista la forma de volver atrás y recuperar lo que perdió.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Yo creo en el amor

Cuenta la leyenda que el ser humano debería ser capaz de tener una vida feliz y plena por sí mismo, si necesidad de buscar el amor verdadero, su media naranja o un alma gemela. Cuenta la leyenda que tenemos la capacidad para ser totalmente independientes desde el momento en el que dejamos de ser niños para convertirnos en adultos. Cuenta la leyenda que nacemos solos y morimos solos, y todo lo demás es una efímera mentira. Cuenta la leyenda que no existe el destino, ni esa persona única en el mundo que existe por y para encontrarse con nosotros en algún momento del camino. Cuenta la leyenda que deberíamos ser conscientes de que el amor son sólo necesidades físicas unidas a cierta dependencia psicológica. Cuenta la leyenda que a Ryan la leyenda le entra por un oído y le sale por el otro.

jueves, 6 de diciembre de 2012

El diario de Matt

Juro que no miento cuando digo que llevo dos horas sentado en mi cama con el diario de Matt delante de mis narices y soy incapaz de leerlo. Lo más que he podido hacer ha sido abrir la primera página, leer «18 de junio de 2012. Por fín han acabado las clases y presiento que éste va a ser el mejor verano de mi vi...» y volverlo a cerrar de golpe para echarme a llorar.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

El primer día del resto de mi vida

Suena a típica frase que la gente usa de forma descomunal una y otra vez durante su existencia, pero esta noche esas palabras cobran verdadero sentido para mí. Por fin me siento liberado de mis pesadillas. Atrás queda la culpa que sentía y me comía por dentro a diario. Gracias a la charla que he tenido con los padres de Matt, siento que puedo volver a ser yo de nuevo. Evidentemente, sigo con el corazón roto, pero al menos ya no me siento el responsable directo de lo ocurrido. Era algo que necesitaba por encima de todas las cosas y me alegro de que hayan dado el paso de hablar conmigo porque nos ha servido a todos.

Y su diario. ¿Qué habrá escrito sobre mí? No me atrevo ni a abrirlo. Según he llegado a casa, lo he guardado en el cajón de mi mesa de noche junto a la cámara de fotos llena de Matt. No sé si algún día estaré preparado para leerlo, pero a día de hoy es algo que me resulta imposible.


:'(

Y cuando parecía que todo empezaba a ir bien...

He recibido una llamada. Mejor dicho, la llamada. Esa que llevaba tres mes esperando, justo tres meses, desde aquel amargo cinco de septiembre. Esa llamada que yo mismo intenté hacer una y otra vez durante semanas sin recibir respuesta. Al principio no le hice mucho caso porque no entendía muy bien lo que me estaba contando, algo de unas claves en un móvil o unos códigos que desconocían. Cuando me dijo su nombre estuve a punto de decirle "lo siento, se ha equivocado de número" pero, justo cuando tenía las palabras en el filo de la lengua, él dijo otras que provocaron que se me cayera el móvil al suelo y tuviera que sentarme en el borde de la cama porque me temblaban las piernas.