viernes, 17 de enero de 2014

Caer

No importa lo alto que vueles, lo lejos que te haya llevado el destino. Al final, por tu culpa y por tus acciones, puedes caer en picado y desplomarte contra el suelo. Lo peor es que, a diferencia de un pájaro, no morirás en la caída. Te quedarás ahí, tirado en el suelo, retorciéndote en el dolor de saber que has cometido una cadena de errores involuntarios que han provocado tu caída.

¿Qué hacer entonces? ¿Recomponer tus alas y tratar de alcanzar la altitud que antes tenías? ¿Seguir en el suelo disfrutando de la amargura del dolor que no cesa? ¿Esperar a que crezcan alas nuevas? ¿Cómo se supone que tenemos que afrontar los malos momentos? ¿Cómo saber cuál de los caminos es el correcto, el que nos llevará a nuestra meta deseada, el que nos hará menos daño?

Lo curioso es que no importa cuántas veces te desplomes, nunca aprenderás a evitarlo. Aprenderás a sufrir menos, a controlar el dolor, a extraer el veneno de lo que has hecho mal y aplicarlo de forma que consigas algo bueno a cambio. Pero jamás conseguirás un vuelo tan perfecto... lineal... eterno. Y llegados a este punto empiezo a pensar que es bueno que eso ocurra. Para valorar lo bello de volar, tenemos que pisar el suelo de vez en cuando para tener algo con lo que compararlo. 

De vuelos altos y caídas estrepitosas yo sé mucho. Y ahora estoy desplomado. Justo acabo de caerme. es tan reviente que aún tengo polvo alrededor y aún no han empezado a sangrar mis heridas; pero sé que lo harán y que voy a volver a sufrir. Nuevamente me toca estar en el lado feo de la vida, pero yo me lo he buscado. Yo he provocado mi caída y seré yo el que tenga que levantarse y afrontar lo que venga.

Toca recomponerse y valorar lo que tenía para saber si quiero volver a echar a volar o cambiar de rumbo. Aunque ahora mismo sólo tengo miedo. Miedo de todo, pero en especial miedo de retomar el vuelo una vez más... y volverme a caer.

domingo, 22 de diciembre de 2013

lunes, 30 de septiembre de 2013

It's up to you... New York.

He aquí dos casi-veinteañeros, nerviosos hasta las cejas, que entre maletas, bolsos, portátiles y trastos, se van a Nueva York en menos de media hora para empezar una nueva vida. ¿Qué nos deparará esta nueva aventura? Qué ganas de llegar, de ver el piso que Sussan nos ha encontrado, de instalarnos, de... de... de todo! Tengo hambre de vida y nada me la va a saciar durante unos cuantos meses.

Mike también está como loco. Parece mentira que al final lo hayamos conseguido, después de tantas semanas a contrarreloj para conseguirlo. Por fin estamos a punto de embarcar en un avión que nos cambiará la vida, rumbo a un destino impredecible. Hay que aprovechar las oportunidades que te ofrece la vida para evolucionar y conseguir tus sueños, es el momento de hacerlos realidad; no hay que pensar, sólo actuar, es ahora o nunca.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Hoy ha ocurrido algo...



Hoy ha ocurrido algo. Algo distinto, algo nuevo. Bueno, no tan nuevo. Algo que ha conseguido que, una vez más, vuelva a abrir los ojos y darme cuenta de que estoy vivo. Una de esas situaciones en las que te replanteas toda tu existencia y te prometes a ti mismo que vas a espabilar. Ese 'algo' en cuestión fue algo tan simple como un atropello en la calle. He visto a tan sólo dos metros de mí como un deportivo negro se llevaba por delante a un niño de unos diez u once años que se había distraído. Por suerte, también he visto como el conductor ha frenado a tiempo de conseguir que, pese a golpear al niño hasta hacerle caer a una distancia considerable, éste saliera ileso. O por lo menos vivo.

jueves, 19 de septiembre de 2013

lunes, 16 de septiembre de 2013

Dependencia

Creo que ya hablé sobre esto hace tiempo pero necesito volver a hacerlo. Quizás repita lo mismo, tal vez diga algo distinto. No lo sé. ¿Qué más da? El caso es que anoche volví a pensar en las relaciones sentimentales. En su significado y en lo que las rodea.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Matt.

Hoy es uno de esos días en los que me siento culpable.

Culpable por tener una vida genial que, quizás, no me merezco. Culpable por poder amar y ser amado. Culpable por tener sentimientos, poder divertirme, poder reír, poder llorar... Culpable por estar estudiando algo que me apasiona. Culpable porque este mes me mudo a Nueva York y viviré muchas experiencias nuevas. Culpable por ser yo. Culpable por estar vivo.

Hoy es uno de esos días en los que volvería a cambiarme por él. Volvería hasta esa endemoniada playa de St. Dean y dejaría que los dientes de la muerte me masticaran sin piedad mientras él sigue a salvo en la arena. Volvería a pedirle al universo que ubicara toda su maldad sobre mí y no sobre él. Volvería a elegir morir para que Matt estuviera vivo.

Hoy hace un año que me dejó y justo hoy he empezado a leer su diario. Y es curioso, porque justo la parte que más me ayudaría y me interesaría leer, corresponde a esas páginas que él arrancó cuando nos separamos por culpa de Nathan. Claro que una cosa es empezar y otra continuar. No he podido leer más de cuatro palabras seguidas sin sentir la necesidad de cerrarlo de golpe y pensar que no es el momento.

Aún así, creo que necesito leerlo para poder seguir adelante al cien por cien. Necesito dejar de pensar "hoy deberías empezar a leerlo, Ryan" día tras día cada vez que me despierto por la mañana. Tal vez su contenido me duela o tal vez no, pero sólo así conseguiré liberarme de lo que me atormenta.

Hoy hace un año que te fuiste. Y hoy hace un año que empecé a no olvidarte.

domingo, 28 de julio de 2013

Pum pum...

Hoy se cumple un año de mi primer beso con Matt, en lo alto de aquella noria de St. Dean. Dónde quiera que estés y aunque mi corazón ahora sea feliz, no te olvido y nunca lo haré. Siempre habrá una parte de mi que estará esperando a que regreses.

xxx

miércoles, 24 de julio de 2013

¡Nos vamos a Nueva York!


¡Qué nervios! Es en serio. Nos vamos. Y no de viaje, precisamente. ¡Qué ilusión! Tengo el mejor novio del mundo, que es quede claro. ¡Y el más espabilado! Sobra decir que, como diría Julia Roberts, Sussan casi se mea del gusto en las bragas cuando se lo hemos dicho.


No me creo que vaya a estudiar en Nueva York, vivir en esas calles, pasear por esos parques, respirar ese aire y sentirme neoyorquino de verdad. ¡Aún quedan dos meses para irnos y ya no puedo aguantar más!

Qué laaaargo se me va a hacer el verano.